Almas Grandes

Refugio de Esperanza

El comedor La Morena, donde Almas Grandes colabora junto con otras organizaciones, funciona hoy bajo un techo de chapa prestado, en el barrio San Javier. Entran 40 personas por turno y hay que atender a unas 200 por día. El espacio quedó chico y no permite hacer nada más que servir la comida.

Refugio de Esperanza es la respuesta: un edificio propio con cocina, un aula para enseñar oficios y dar clases a los chicos, y una galería abierta para la vida del barrio. Los 1.000 kilos que suban al cerro y lo que se done ese día lo ponen en marcha.